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MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO SOSTENIBLE
Los seres humanos, al igual que las demás especies y seres vivos de este planeta, no viven aislados unos de otros, sino que comparten los diferentes ecosistemas naturales, entrelazando sus vidas mediante una tupida red de interacciones. Por esta razón, los seres humanos deben conocer el funcionamiento, las posibilidades y los límites de estos ecosistemas, con el fin de asegurar su supervivencia, bienestar y calidad de vida. Sin embargo, actualmente, el ecosistema planetario en su conjunto se encuentra seriamente amenazado por el crecimiento desmesurado de las actividades de la especie humana, que invaden todos los ecosistemas naturales, pasando de unas interrelaciones locales con una pequeña parte de la biosfera a unas interrelaciones totales o globales a escala planetaria.
La causa última de la gravedad de esta situación se debe sobre todo a la irresponsabilidad e incomprensión hacia la naturaleza manifestada por los dirigentes políticos y económicos de esta especie, bien por sus erróneas, injustas y destructivas decisiones bien por su pasividad e indolencia. Una explotación demasiado intensa de los recursos naturales está causando la extinción de numerosas especies animales y vegetales y el grave deterioro de medios tan esenciales para la propia vida humana, como son la tierra, el agua y el aire. Las actividades humanas y las decisiones de dichos líderes están guiadas predominantemente por valores que fomentan una competencia y un egoísmo ciegos, y que inducen a pensar que se dispone de un acceso ilimitado a la naturaleza y a sus recursos. Es necesario cambiar esta tendencia, pues está en juego no sólo nuestro bienestar y calidad de vida, sino incluso nuestra propia supervivencia como especie, junto con las demás.
Gran parte de nuestros alimentos proceden de especies silvestres y lo mismo sucede con las materias primas industriales, como el caucho, el papel y la madera. Asimismo, buena parte de los medicamentos son extraídos de especies de bosques tropicales. Pues bien, en los siglos XIX y XX la deforestación ha adquirido proporciones gigantescas, sin tener en cuenta que los bosques protegen los suelos, estabilizan los climas locales y proporcionan albergues idóneos para gran diversidad y riqueza de la flora y fauna de nuestro planeta, y provocando devastadoras pérdidas que afectan a esta magna biodiversidad. Según el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) los pantanos y marismas, un rico hábitat de muchas especies de flora y fauna, también están en vías de desaparición en casi todas partes del mundo. A ello se añade la erosión y la desertificación de los suelos, que avanzan inexorablemente. Lo mismo sucede respecto a la atmósfera, pues las emisiones de gases contaminantes provocada por la quema de combustibles fósiles, junto con la quema de campos, bosques, estiércol y otros productos "biomasa", producen dióxido de carbono (CO2) y otros gases que generan el denominado "efecto invernadero", el cual es el principal causante del acelerado cambio climático que estamos soportando, y ante el cual los ecosistemas planetarios se muestran incapaces de reaccionar. Por otra parte, gases como los clorofluorocarbonos (CFCs), utilizados para producir bajas temperaturas en los refrigeradores, así como disolventes en la industria y como gases propulsores en rociadores de aerosol, dañan la capa de ozono.
También los océanos se ven seriamente afectados, en particular las aguas costeras, que se han convertido en los sumideros donde van a parar la mayor parte de los contaminantes generados por los seres humanos, como por ejemplo los productos químicos, sintéticos y plásticos. Por otro lado, la pesca comercial a gran escala tiende a extraer excesivas cantidades de recursos marinos. Mención especial merecen las islas y sus instalaciones turísticas, que suelen provocar un fuerte impacto ambiental. En cuanto a las aguas dulces y potables, procede indicar que su calidad se ve fuertemente afectada por la contaminación atmosférica, los productos químicos tóxicos y los desechos que se vierten en ellas despreocupada y negligentemente.
Otro factor que contribuye gravemente al deterioro de nuestro entorno natural son los desechos tóxicos, los cuales constituyen un veneno para los ecosistemas, principalmente los residuos de las grandes industrias, como las refinerías de petróleo, los fabricantes de productos químicos y plaguicidas, las minas, los fabricantes de productos sintéticos y de armas y, por supuesto, las centrales nucleares. Los más directamente afectados son las personas que trabajan y viven cerca de estas zonas de riesgo, al experimentar una mayor incidencia de cánceres, desórdenes neurológicos, abortos espontáneos, defectos congénitos y otras afecciones irreversibles. A este respecto, cabe señalar que los países “en desarrollo”, y muchos de los que se consideran “desarrollados”, carecen de leyes de control de los productos tóxicos o son inefectivas, convirtiéndolos en vertederos baratos y fáciles para productos prohibidos en los países más industrializados (Europa envía cada año al tercer mundo 120.000 toneladas de residuos peligrosos como promedio). A ello hay que añadir los enormes montones de basura acumulada, a consecuencia del consumismo descontrolado e insaciable del mundo "desarrollado".
El PNUMA hace observar también que la destrucción, a menudo indiscriminada, de bosques y zonas arboladas, el pastoreo excesivo por una creciente cabaña ganadera y la gestión inadecuada de las tierras agrícolas han conducido a la degradación de grandes extensiones de tierra, en particular, en las zonas tropicales. Si bien las prácticas agrícolas y ganaderas nómadas en ecosistemas tropicales y de subsistencia vienen realizándose desde tiempos inmemoriales, lo que sucede es que en los trópicos la población ha aumentado en mil quinientos millones de habitantes en apenas medio siglo. De este modo, las tierras deterioradas se transforman en desiertos y una de las consecuencias más graves de ello es el déficit alimentario. Un ejemplo del dramatismo a que puede llegar este tipo de situaciones se desencadena en África periódicamente, causando unas hambrunas espantosas. Estas catástrofes y las tierras cada vez más fuertemente erosionadas provocan migraciones humanas que suelen acabar en tugurios y asentamientos precarios en zonas urbanas asimismo asoladas por la pobreza.
Así pues, los más pobres, tanto en las zonas urbanas como en las rurales, son las víctimas más directamente perjudicadas por un medio ambiente degradado. La presión demográfica es otro factor a tener en cuenta en el deterioro del medio ambiente, sobre todo en los países del tercer mundo, dado que dichos países soportan un crecimiento demográfico desmesurado que no hace sino hundirlos más en el subdesarrollo y la pobreza, pues es lo único a repartir. La creciente demanda de alimentos, leña, agua y otros recursos básicos fuerza a los pobres a cultivar, pastorear y talar en exceso, o bien a emigrar a ciudades superpobladas o a tierras en las que encuentran las mismas dificultades, con lo que la situación de los ecosistemas ya frágiles y duramente castigados se va deteriorando más y más. De este modo, van aumentando las áreas propensas, así como el grado de vulnerabilidad, a los accidentes y catástrofes causados tanto por fenómenos naturales como por seres humanos. En efecto, la erosión y la desertificación de los suelos avanza imparablemente por todo el planeta provocando, como se ha dicho, la masiva emigración de las zonas rurales a las urbanas y generando grandes aglomeraciones y tugurios en las periferias de las grandes ciudades. Viven así en condiciones bastante precarias de hacinamiento, falta de higiene, multitud de enfermedades y junto a vertederos de residuos tóxicos, basuras putrefactas y aire contaminado, pues los vertederos de residuos peligrosos y basuras suelen situarse cercanos a núcleos de población empobrecidos y marginales.
El desarrollo sostenible
El concepto de desarrollo sostenible, en el sentido de respetuoso hacia el medio ambiente, resulta difícilmente compatible con las teorías e ideologías mercantilistas, predominantes en la historia moderna de la humanidad y partidarias del crecimiento económico y de la productividad a ultranza, porque estas últimas ignoran y relegan la protección del medio ambiente, en un principio de manera inconsciente, pero en la actualidad de manera plenamente consciente. Las consecuencias de esta visión han sido y siguen siendo funestas: el grado de deterioro actual de los múltiples ecosistemas locales y regionales, así como del ecosistema global planetario, va agravándose paulatinamente hasta el punto de provocar un cambio climático tan acelerado que, en la actualidad, resulta dudoso que la vasta biodiversidad del planeta, incluida nuestra especie, pueda adaptarse satisfactoriamente a este ritmo tan acelerado de cambio y deterioro del entorno natural. El crecimiento económico y de la productividad se ha basado en actividades que agotan los recursos del planeta y contaminan enormemente, creyendo que se dispone de un acceso ilimitado a la naturaleza y sus recursos. Además, está provocando el aumento continuo de la pobreza y la desigualdad económica y social en provecho de élites cada vez más privilegiadas e indolentes.
Tal desarrollo sería sostenible si vinculara las decisiones económicas con el bienestar social y ecológico, es decir, vincular la calidad de vida con la calidad del medio ambiente y, por lo tanto, con la racionalidad económica y el bienestar social. En otras palabras, el desarrollo es sostenible si mejora el nivel y la calidad de la vida humana al tiempo que garantiza y conserva los recursos naturales del planeta. Esto exige, no sólo la integración en la contabilidad económica de los costes ecológicos, es decir, la fijación de precios que reflejen en la medida de lo posible el costo real de reposición y de renovación de los recursos naturales consumidos. Pero esto no significa que “pagar” dé derecho a contaminar, pues de lo que se trata ante todo es de no destruir recursos naturales que no puedan regenerarse. En este sentido, deben instaurarse modos de producción, pautas de consumo y géneros de vida que acaben con el despilfarro actual, principalmente en los países más industrializados. Esto implica que no debe tomarse de la naturaleza más de lo que ésta pueda reponer, a fin de que la explotación de los recursos naturales necesaria para satisfacer las necesidades humanas legítimas sea duradera y con futuro. Dicho principio debe dirigirse en primer lugar a los países más industrializados, pues son los mayores consumidores de recursos naturales y los que emiten mayores cantidades de productos contaminantes: según las Naciones Unidas una persona en el Norte o Centro consume entre 14 y 115 veces más papel, entre 6 y 52 veces más carne, y entre 10 y 35 veces más energía que una persona de un país del Sur o Periferia.
Es necesario un cambio de rumbo en lo que a nuestra relación con la naturaleza se refiere: detener el deterioro de la ecosfera tiene mucho que ver con la disminución de la pobreza y con el logro de un bienestar y de una calidad de vida dignas e, incluso, con nuestra supervivencia como especie y con la de la biodiversidad del planeta. El desarrollo debe encontrar un equilibrio a la hora de atender objetivos estrechamente interrelacionados, como cambiar las pautas de producción y de consumo, reducir la pobreza y moderar el crecimiento económico y de la productividad, de conformidad con los recursos naturales disponibles y con su capacidad de regeneración y de reposición. Todo ello requiere cambios sustanciales a escala planetaria, haciendo especial hincapié en la industria y el comercio internacionales, es decir, entraña cambios en las economías de todos los países, sobre todo de los más industrializados, así como una más intensa cooperación internacional, de manera que la economía no sea un factor ni un argumento para justificar la agresión contra el medio ambiente.
Los gobiernos y las empresas, y principalmente los gobiernos de los estados más ricos e industrializados y las grandes empresas transnacionales, son los primeros responsables del actual deterioro social y medioambiental, y en particular del aumento de la pobreza en que malvive una gran parte de la humanidad, así como de la pérdida continuada de biodiversidad, a causa de los modelos de producción y consumo que nos imponen. Garantizar, ahora y en el futuro, la satisfacción de las necesidades básicas, así como la preservación de un medioambiente sano y saludable del que podamos disfrutar todos y, por consiguiente, el logro de un nivel o calidad de vida y de bienestar dignos para todos requiere otro tipo de políticas.
- Nicolás Angulo Sánchez es autor de El derecho humano al desarrollo frente a la mundialización del mercado, editorial Iepala, Madrid 2005
http://alainet.org/active/21880
CONSERVAR EL SUELO ES SERVIR AL FUTURO
www.nuestraamerica.info
En sintonía con los ejes económicos, habituales en nuestro tiempo, usados para interpretar casi cualquier cosa de manera excluyente, asistimos todos los meses a una discusión entre el gobierno y las organizaciones del campo sobre los subsidios, las retenciones, y otras yerbas. Los productores sienten que los políticos “meten la mano” en sus bolsillos, mientras que el gobierno se erige como una nueva versión de Robin Hood, tomando de los ricos oligarcas lo que el pueblo “necesita”. Y así bostezamos frente a discusiones que nunca terminan, matizadas por comunicados emanados de asociaciones de pequeños y medianos productores, quienes buscan una distribución más equitativa de la tierra, quizá porque muchos la perdieron o quizá porque sienten que también tienen derecho a participar de la gran torta exportadora de nuestros recursos. Y jugando a estar por encima de todos, pero sumergidos en la misma retórica, están los técnicos y los científicos, nucleados alrededor de un INTA cuyos balances engordan con el aporte económico de solventes empresas privadas nacionales y extranjeras.
Los medios de comunicación especializados en el tema rural no alientan ni siquiera una tímida “pedagogía” agrícola, y los grupos ambientalistas basan sus campañas en presupuestos conceptuales que, por interés o por incapacidad, erróneamente dan por sabidos en la mayoría.
Y en el medio de todo esto esta la mayor parte de la población argentina, como un espectador aburrido que desea que termine esta película para poder entretenerse bailando por un sueño. No sabe nada de agricultura y ganadería, y realmente cree que no necesita saberlo. Para eso están los agrónomos y los veterinarios, y además no vive en el campo, por lo cual los problemas del campo no son sus problemas. Como si esto fuera poco, escuchan tanto de los políticos de turno como de muchos empresarios, que la soja es “bolivariana”.
Entonces comienzo a preocuparme cuando periódicamente leo las notas de los especialistas sobre suelo, desde hace más de 5 años, acerca del balance negativo de nutrientes que produce nuestra agricultura actual.
Toda aquella persona que tiene una maceta en su balcón sabe que en algún momento la tierra de la maceta se agota. Es un hecho, que para que la planta sobreviva, se debe o enriquecer la tierra, o cambiarla, o agregar algún fertilizante, o hacer un poco de todo.
Los campos de cultivo no escapan a esta regla, y las noticias que me preocupan están relacionadas con mucha información que indica que los nutrientes que sustentan nuestros cultivos se están agotando con cada cosecha, y que, por lo tanto, deberíamos estar haciendo algo al respecto.
Por qué es importante esto? Para usar un argumento económico: porque el 50 % de nuestra economía depende de la fertilidad de los suelos. Ni más ni menos. Para usar un argumento humanitario: porque casi todo lo que comemos proviene de esas tierras. Para usar un argumento ecológico: porque si esa “maceta” se agota, no habrá alimento, ni personas, ni economía. Y para ser realista, al ritmo de la agricultura argentina actual, a las personas ya fallecidas por hambre y desnutrición, en pocos años se les van a sumar muchos más.
Pero por qué debería pasar esto, si nuestros agricultores de “punta” son tan “eficientes”?? Porque parece que no lo son. No son agricultores, ni son eficientes. Voy a ensayar una explicación. Excluyendo voluntariamente en este relato las prácticas agrícolas de los pueblos originarios, podemos decir que la agricultura “gringa” argentina proviene principalmente de los colonos extranjeros llegados al país desde fines del siglo 19. Son emblemáticas las colonias santafecinas, como Esperanza, en este sentido. Las corrientes inmigratorias masivas del siglo 20 sumaron una gran cantidad de agricultores a la Argentina. Sus prácticas eran diversificadas, como resultado de conocimientos ancestrales que indicaban que no era conveniente apostar todo a una sola producción. Los contratos de arrendamiento de las primeras décadas de aquel siglo, que permitían a los colonos hacer trigo tres o cuatro años y dejar el campo con pasturas, suman a la historia una complejidad que dejaremos para otros trabajos, pero desembocaron, junto con un saldo exportable creciente del cereal, en un desastre económico a fines de la década de 1930, cuando varias sequías acabaron con sucesivas cosechas. Otra vez, los agricultores diversificaron su actividad como producto de aquel duro aprendizaje. Así, se producían cereales, oleaginosas y ganado, de una manera relativamente equilibrada, y que respondía a la percepción directa que el colono tenía de su suelo.
Posteriormente, aquellos viejos agricultores argentinos mutaron, y ese cambio los transformó en otra cosa. Primero dejaron de llamarse agricultores para autodenominarse productores agropecuarios. Pero las mutaciones no fueron sólo semánticas, implicaron también un cambio en la percepción del producto de su trabajo. En la mutación de agricultores a productores agropecuarios, su primaria visión del contacto con la tierra como esencia de su trabajo en relación a los cultivos, pasó a centrarse primordialmente en los productos de estos cultivos. La aparición de variedades híbridas, de mayor rendimiento, y la oferta de novedosos productos químicos que permitían luchar contra malezas y plagas distrajeron al agricultor de su objeto primario, y lo hicieron centrarse en las nuevas prácticas, que implicaban un aumento en la cantidad de insumos, y que, desde la percepción del productor, le garantizaba la cosecha que le permitiría pagar los insumos y ganar dinero. Ahora el cultivo deja de ser importante en sí mismo, y la balanza se inclina a favor de su condición de medio para obtener un producto, por supuesto comerciable, con la aspiración excluyente de aumentar la cantidad de ese producto al final de la cosecha. Ahora no importa tanto el proceso que se adopte en relación al cultivo, si lo que se hace es una garantía de mayor producción. Esta transición se da principalmente en el marco de, y como producto de, la llamada Revolución Verde. Esta intensificación de los cultivos por encima de las rotaciones, sumado a las prácticas tradicionales, llevó a una gran erosión del campo.
Luego mutaron nuevamente de nombre y de visión. Dejaron de llamarse a sí mismos productores agropecuarios, para adjudicarse un lugar en lo que los economistas llamaron la cadena agroindustrial. Se sintieron parte de algo mayor, y no quisieron quedar relegados al mero papel de productores, por lo cual se autodenominaron agroempresarios. Ahora ya tampoco es tan importante el producto en sí, sino el mercadeo de ese producto. Los agroempresarios están ahora muy preocupados por la bolsa de valores, por la colocación en el mercado, y sus productos y cultivos están diseñados en función de las cotizaciones futuras, las fluctuaciones bursátiles, los vaivenes de la demanda, la apertura de nuevos destinos comerciales. Ahora, entonces, es indispensable aumentar la cantidad de producto comerciable, y es necesario a toda costa la adopción de cualquier medio, incluso aquellos que los abuelos agricultores reprobarían, con tal de aumentar la producción. No cuidan cultivos para obtener alimentos, usan sus cultivos y sus productos para cosechar dinero. Esta nueva mutación va de la mano con la adopción de la llamada segunda Revolución Verde, o revolución Biotecnológica, es decir la adopción de paquetes tecnológicos (siembra directa, semilla transgénica, herbicida) diseñados para producir commodities. En este cambio, la erosión eólica y la hídrica del suelo disminuyó, pero aparecieron decenas de nuevos y graves problemas.
Ahora, volviendo a nuestro ensayo explicativo, podemos decir que la agricultura, la producción prioritaria de alimentos y fibras para consumo humano, se perdió en estas mutaciones en virtud de su función actual de producir bienes comerciables, y por ese motivo los agricultores argentinos ya no son agricultores.
Ahora veamos por qué no son eficientes. Aumentar la producción, es decir la cantidad de producto que obtengo, no tiene nada que ver con la eficiencia, es más, puedo obtener un valor récord de producción siendo menos eficiente de lo que eran los agricultores en la década del ‘50. La eficiencia y la productividad son cosas muy distintas. Los estudios realizados hasta ahora indican que los monocultivos industriales aumentan su productividad a expensas de una entrega muy alta de energía en la forma de combustibles, fertilizantes y agrotóxicos. Cuando se restan estos aportes al producto, la eficiencia total del sistema se reduce bastante, siendo en muchas ocasiones muy inferior a la eficiencia de una chacra clásica con diversidad de producciones y con aportes externos reducidos o nulos.
No centramos nuestro interés en la eficiencia energética de un proceso agropecuario porque estamos demasiado acostumbrados a pensar en términos de la cantidad final de producto, en valores absolutos, y en general sin importar los costos energéticos, y es justamente el costo en relación al producto, lo que da dimensión a la eficiencia. Estas estimaciones son peores aún si no asumimos todos los costos reales que tenemos.
En agricultura, existen dos tendencias principales que rigen las formas de producir, la llamada agricultura de procesos y la llamada agricultura de insumos.
La agricultura de procesos está basada no en la cantidad de producto alcanzado sino en el mantenimiento de los procesos vitales que permiten la continuidad de la producción, sin el agregado de insumos externos. Esta agricultura prioriza la salud del suelo y del ecosistema por encima de la cantidad absoluta de producto obtenido, y en general sus costos están relacionados con las horas hombre incorporadas al proceso.
La agricultura de insumos, por su parte, se basa en la maximización del producto obtenido, y recurre a numerosos insumos, como combustibles, fertilizantes y agrotóxicos, para asegurar ese máximo. Los costos de esta agricultura son usualmente calculados en términos de la energía fósil gastada para obtener un producto.
Los estudios indican que la eficiencia energética por cantidad de producto obtenido es entre 2,5 y 6 veces mayor en la agricultura de procesos que en la agricultura de insumos. Es decir, por la agricultura de procesos, la cantidad absoluta de producto puede ser menor (aunque no necesariamente), pero su costo es mucho menor, siempre en relación a la agricultura de insumos. Concretamente, para obtener una cosecha récord en la agricultura de insumos debo agregar enormes cantidades de sustancias que bajan la eficiencia de la producción. La agricultura de insumos es menos eficiente que la agricultura de procesos, y como aquella es la agricultura de los agronegocios, podemos concluir que los agroempresarios argentinos no son eficientes.
Además hay otros costos no incluidos, que hacen bajar más aún la eficiencia de la agricultura de insumos. Los agricultores, devenidos productores agropecuarios, devenidos agroempresarios, saben muy bien que la agricultura industrial sobre suelos nuevos, puede generar altos rendimientos en los primeros años empleando la reserva de fertilidad del propio suelo, y con un mínimo agregado de insumos externos. Y lo que sucede es lo que me preocupa desde hace varios años, con cada nota sobre fertilidad que aparece publicada. Según los datos disponibles, a nivel nacional se repone en promedio sólo el 30 % de los nutrientes que los cultivos extraen del suelo. Y en ocasiones no se repone nada. Los cultivos que se realizan sobre suelos recién desmontados, aprovechan durante unos cinco años la fertilidad acumulada en ese suelo, sin reponer nada de lo que se saca. Fertilizar en Salta o en Santiago del Estero es sumar un costo más al alto flete del transporte, al costo del desmonte, y a otros factores que hacen disminuir la rentabilidad. Entonces, por motivos económicos, no se respetan los procesos ecológicos subyacentes a la producción. Entonces no se fertiliza el suelo, y se especula con realizar un buen negocio que dure unos 5 años, y después se verá si “cierran los números” de la agroempresa.
En otras palabras, ese 70 % de nutrientes que el suelo entrega a cada cosecha récord, es ni más ni menos, un subsidio agrícola dado, en este caso por el suelo, es decir, el “ambiente”, cuya propiedad no es del dueño de la tierra ni del arrendatario, sino del estado, de todos los ciudadanos. La magnitud de este subsidio asustaría a más de un buen ciudadano preocupado por el país. En el año 2002, los cálculos indicaban que reponer los nutrientes extraídos por la cosecha de soja representaba un costo de u$s 900 millones, frente a una facturación total de u$s 5.000 millones. Este valor de nutrientes no devueltos al suelo fue entonces del 18 % en el año 2002. El ambiente, que es un bien común, otorgó al negocio de la soja un subsidio de casi el 20 % de la facturación. Esto en términos económicos.
En términos ecológicos, la pérdida de nutrientes es una herida que deja secuelas. El suelo es un ecosistema en sí mismo, integrado por miles de organismos que son los encargados de reciclar los nutrientes y la materia orgánica, dejándolos disponibles para el cultivo. Estos procesos ecológicos tienen sus propios tiempos y sus propias eficiencias. Usualmente los procesos de formación de suelo llevan miles de años, y la cobertura vegetal natural, el ecosistema soportado por el suelo, es el resultado de miles de años de evolución y sucesión ecológica. Tengamos en cuenta, que los ecosistemas son arreglos de biodiversidad autorregulados, que se perpetúan en el tiempo con plasticidad, elasticidad y una enorme tolerancia a los disturbios naturales. Cuando no se comprende que el suelo también integra a ese ecosistema, complejo y sometido a múltiples y diversas regulaciones que a veces apenas conocemos, cuando se supone que el suelo es apenas un soporte mecánico para nuestros cultivos, es entonces cuando ingresamos a los agronegocios, alejándonos definitivamente de la agricultura. Cuando eliminamos el ecosistema y sólo nos limitamos a extraer nutrientes del suelo, no sólo hacemos a éste más pobre, sino que además le quitamos aquello que lo mantiene saludable, lo cual agrega una dimensión de largo plazo a la valoración. La salud del suelo, mellada por la pérdida de sus capacidades ecológicas, no es algo que se pueda devolver con fertilizantes sintéticos. En muchos casos su restauración es prácticamente imposible.
Por eso me preocupa que los titulares sobre la reposición en extremo deficiente de nutrientes sean los mismos año tras año. Cada año las heridas del suelo son mayores, su pobreza es mayor, y su daño es mayor. Y con cada cosecha, la posibilidad de reparar esos daños se alejan más y más de la simple incorporación de fertilizantes químicos.
Por otra parte, si ni siquiera desde un punto de vista económico se “respeta” al suelo concibiendo sus pérdidas como un costo que hay que internalizar en virtud de la sustentabilidad de todo el sistema, es muy probable que parezca ingenuo a los empresarios y los dirigentes pretender que exista algún punto de vista ecológico por encima de todo esto que deba llamar la atención y generar decisiones de largo plazo. Ni hablar de proponer salidas orgánicas o agroecológicas.
Volvamos a nuestra ingenua lectura económica, y a todos los entredichos entre los partidarios de los agronegocios y el gobierno. La gente “del campo” se queja de las retenciones, y el gobierno dice que sus ganancias son demasiadas y que necesita esos pesos para cubrir las “necesidades” de la gente. Entonces, con las retenciones, se pagan los planes sociales. Uno podría extrapolar aquel subsidio dado por el suelo a los negocios agrícolas, y pensar que alrededor del 50 % de las retenciones son cubiertas por este subsidio ambiental. Es decir, le cobran al exportador, lo que en definitiva él no tuvo que pagar en fertilización. Es decir, la mitad de la retención era un costo que el agroempresario debió pagar y no lo hizo. En cierto sentido con el 50 % de la retención el agroempresario “devuelve” al gobierno el subsidio dado por el suelo, con lo cual, la retención real sobre su renta es la mitad de lo que se dice. Uno puede estar más o menos de acuerdo con los destinos que el gobierno da a esos fondos, pero lo cierto es que no vuelven al suelo, y cuando pierde el suelo, pierde el estado, todos nosotros. En resumen, el costo ambiental no es asumido ni por los agroempresarios, ni por el gobierno, sino por todos nosotros y nuestros linajes.
Desde el punto de vista del suelo, la pérdida es un daño significativo a su futuro, como ya expresamos. Y no importa si es el gobierno o los agroempresarios quienes se quedan con lo que perdió, lo cierto es que esa pérdida representa una dificultad que se manifestará con mayor o menor gravedad más adelante. La dificultad se traducirá en una baja productividad del suelo, y un deterioro paulatino de su salud, que podría hasta desencadenar procesos de degradación y erosión irreversibles. Y esa pérdida en el suelo se traducirá en terribles procesos de crisis en nuestra sociedad en el futuro. Las heridas que el suelo sufre hoy sangrarán más en la generación de mis hijos. Por eso me preocupa mucho, más cuando veo que el actual modelo agrícola sólo tiende a intensificarse y expandirse.
Y me preocupa además, porque no veo que sea advertido por las diversas dirigencias, todas preocupadas por su pequeño ranchito, con más vocación demagógica que pedagógica, desconectadas de la defensa de los bienes públicos y de los intereses generales de la población, entre los cuales entiendo que debería priorizarse siempre la eficiencia en lugar de los saldos exportables. Más aún en temas que involucran a un modelo agrícola que genera, aparte de los ecológicos, profundos problemas sociales por desarraigo, desocupación, precariedad laboral, contaminación, y otros.
La Federación Agraria Argentina emitió hace poco un proyecto de ley para limitar o prohibir la concentración de tierras en manos de extranjeros, que es muy loable y al cual adhiero en términos generales. Pero me pareció atroz que en ese documento no se contemple seriamente el uso de la tierra, más que por alguna referencia al pasar. Los autores parecen presuponer que el uso minifundista de la tierra garantiza una buena conservación del suelo, y que necesariamente el latifundio lleva a un mal uso, especialmente si el latifundista es extranjero. Hay muchos ejemplos que indican que este presupuesto es erróneo, y que no deberían mezclarse las nociones de tenencia y uso. Por otra parte, priorizar la mirada sobre la tenencia sacrificando la noción de uso, entiendo que es una variante de las mutaciones padecidas por los agricultores de antaño, que derivaron en esas clases dirigentes que deciden sobre el campo pensando no en los alimentos sino en los negocios. Además, la nacionalidad de los titulares del dominio importa bastante poco desde el punto de vista del ecosistema. La mayor parte de los agroempresarios que se enriquecen a expensas del suelo argentino son argentinos.
La reforma agraria es uno de los principales caminos que tenemos que recorrer, pero siempre y cuando tengamos presente el uso del suelo, ya que desconociendo este factor, el futuro del suelo podría ser el mismo y sólo cambiarían los verdugos. Es más, una ley de uso del suelo debería ser previa y de mayor nivel de abstracción que una ley de tenencia, ya que partiendo de antecedentes tomados del estudio de la eficiencia de los cultivos, con datos experimentales sobre las unidades mínimas y máximas de producción, tendríamos un marco conceptual de base ecológica o sistémica más racional para definir un sistema de tenencia.
Por parte del sector de la agroindustria, los agronegocios, las cadenas agroindustriales y todos los eufemismos que quiera inventar esta clase para referirse a su objetivo único y primordial de ganar cada vez más dinero, no podemos esperar demasiado. En cuanto los números no cierren se dedicarán a otra cosa, pero mientras tanto, seguirán insistiendo en que son ecológicos, sustentables, socialmente responsables, eficientes, competitivos, y bolivarianos, mientras tratan de ingresar al prometedor y suculento negocio de los “biocombustibles”, a expensas de exprimir al máximo posible los ecosistemas hasta destruirlos completamente,… con todos nosotros adentro. No podemos esperar de ellos otra moral que la que dictan sus cuentas bancarias, sus apetencias de poder y su visión perversa del crecimiento.
Qué decir del grueso de las autoridades, esa mezcla rara de vanidades enfermizas y egoístas, con sus pequeñas camándulas de fieles y aduladores, negociando casi siempre con la necesidad, llenando sus bocas con palabras gastadas y huecas, tapando sus escándalos y negociados con pautas publicitarias y actos demagógicos. No hay mucho por decir que no sepamos, salvo el “manotazo de ahogado” de pedirles, rogarles, suplicarles, que entre elección y elección dejen de ausentar al Estado del proceso.
También hay que considerar a los medios de comunicación, la principal herramienta de alienación que tienen los poderosos. Los medios han llegado al punto de no tener que hacer grandes esfuerzos creativos en su intento de idiotizar a las personas, vanalizar los temas, vender mentiras o distraer en la forma de investigaciones periodísticas, y otras intrigas. En el contexto de los grandes medios argentinos, las noticias importan en tanto generan, mantienen o amplifican las audiencias, lo cual se traduce en ganancias económicas. Por supuesto que entre las páginas invadidas por publicidades de los agronegocios, siempre se filtran algunas “notas de color”, como aquellas que informan sobre la baja reposición de nutrientes de nuestros suelos en el marco de la agricultura actual.
Después están los sectores de izquierda preocupados históricamente por temas urbanos, para los cuales el campo, el suelo, los ecosistemas, parecen no entrar en su ecuación industrial, obrera y proletaria. Aunque sí promueven el desarrollo, para lo cual no reniegan demasiado del crecimiento económico subsidiado por el ambiente. Pero no veo que adviertan que sin ambiente no habrá desarrollo, que sin ambiente no se mueven las fábricas, que sin ambiente los derechos humanos retrocederán al punto en que la aspiración máxima de dignidad pasará por obtener una ración de comida. Están muy preocupados por el agua que hipotéticamente se quiere robar el imperialismo dentro de dos décadas, una visión que esconde su increíble incapacidad de ver o de cuestionar todo lo que se están robando ahora los patriotas agroempresarios argentinos, con cada cosecha de soja, nutrientes que se van a expensas de la capacidad futura de producir alimentos. Me preocupa que gente valiente y comprometida haya sido incapaz de incorporar la noción de “entorno”, de pertenencia a un ecosistema, en sus visiones del mundo.
Estamos severamente disociados de nuestro entorno natural. Actuamos como si no dependiéramos de los ecosistemas para las cosas más básicas de la vida cotidiana, y nuestra noción de medio ambiente rara vez supera los mensajes emanados de conflictos generados por el tratamiento de la basura, o por casos de contaminación. Pero estos conflictos se desatan cuando el desastre está en sus etapas finales. Recién cuando nos entra por la nariz nos demos cuenta de que algo se está pudriendo. Pensamos en las pasteras uruguayas, pero no pensamos en las miles de hectáreas que tuvieron que ser previamente forestadas con monocultivos de pinos para abastecer la pastera. Es más, para muchas personas, los miles de pinos parecen un bosque, ordenado y limpio, aunque sean tan desiertos a los fines de la biodiversidad y tan perjudiciales para el suelo, como lo es un cultivo de soja. El impacto de las forestaciones es mucho mayor que el de las pasteras, pero no lo percibimos, porque vivimos en ciudades lejos del campo y del olor de la tierra, gastando cada día más papel barato. Y apenas pensamos en las pasteras argentinas…, o en los crecientes cultivos forestales argentinos que demandarán más pasteras argentinas.
Por eso me preocupa que la pérdida de fertilidad de los suelos sea una recurrente noticia más en un tsunami de informaciones vacías. Y estoy seguro que algunos agricultores genuinos, de los que todavía quedan, sienten dolor al conocer esa noticia. En el fondo me preocupa percibir que estamos perdiendo la fertilidad en nuestras mentes, mientras cultivamos unas pocas monoideas, subsidiadas por insumos mediáticos contaminantes, en un entorno urbano cada vez más ruidoso pero menos diverso.
Publicado en Nuestra América www.nuestraamerica.info
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=62364
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PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO
Aunque primero se utilizó 'calentamiento global' para describir el aumento de la temperatura en la superficie del planeta, este término no abarcaba todos los efectos derivados de ese 'calentamiento', como las tormentas, las inundaciones, las sequías y las olas de calor. Por eso ahora es preferible usar el término 'cambio climático' para describir tanto el calentamiento como las consecuencias del mismo.
2. ¿Nos podríamos estar equivocando sobre el cambio climático? ¿Podemos fiarnos de las fuentes que dicen que existen pruebas científicas que demuestran que el clima está cambiando como consecuencia de las actividades del hombre?
Existen pruebas nuevas y más sólidas que demuestran que la mayor parte del calentamiento del planeta observado desde la Revolución Industrial se puede atribuir al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero como consecuencia de las actividades humanas. En la conferencia "Evitar el peligroso cambio climático", celebrada en febrero de 2005 en Exeter, Reino Unido (www.stabilisation2005.com), se ofreció un buen resumen del conocimiento actual. Los modelos informáticos en constante evolución, junto con un número creciente de pruebas en forma de aumento de la temperatura, condiciones meteorológicas extremas cada vez más frecuentes y otros efectos, coinciden con las predicciones de los científicos sobre el cambio climático. La creación de modelos también indica que las temperaturas continuarán subiendo a lo largo de este siglo y que afectarán a la naturaleza y a la humanidad. En la colaboración de los científicos expertos en clima ha resultado fundamental la creación, en 1988, del Panel Internacional sobre Cambio Climático (IPCC) por parte de Naciones Unidas. El IPCC reúne a cientos de científicos que ofrecen asesoramiento y revisan estudios y otras informaciones relevantes para saber más acerca del clima cambiante e informar sobre ello. El IPCC ha publicado hasta el momento tres informes de evaluación, en 1990, 1995 y 2001. El próximo informe saldrá a la luz a finales de 2007. El IPCC ha llegado a la conclusión de que la temperatura continuará subiendo, entre 1,4 y 5,8°C antes de 2100, principalmente debido al aumento de las concentraciones en la atmósfera de gases invernadero generados por el hombre.
3. ¿Un ligero calentamiento no resultará beneficioso en general, especialmente en el norte de Europa?
Aunque un ligero calentamiento puede ser favorable para la agricultura en el norte de Europa, estos beneficios se anularían al continuar subiendo la temperatura. Las predicciones globales también calculan incrementos de la producción agrícola en la UE solamente con un aumento máximo de la temperatura de 2ºC, pero una reducción de la producción si la temperatura sube más. Además, la escasez de agua y la subida de la temperatura en el sur de Europa contrarrestarían esa tendencia positiva. Durante la ola de calor de 2003, muchos países del sur de Europa sufrieron una caída de la producción ¡de hasta el 30%! En el contexto global, los efectos del cambio climático serán en su mayor parte negativos. El aumento del nivel del mar pondrá en peligro a millones de personas que habitan en la costa y el cambio climático aumentará tanto la frecuencia como la gravedad de las condiciones extremas: las sequías, las inundaciones, las olas de calor y las tormentas de viento. Se intensificará la escasez de agua en muchas regiones en las que el agua ya es un bien escaso, y aumentará también la escasez de alimentos y la propagación de enfermedades tropicales en determinadas regiones. Esto, a su vez, puede desencadenar migraciones y conflictos por unos recursos cada vez más escasos. Si la temperatura global sube más de 2,5ºC por encima de los niveles preindustriales, aumentará también el riesgo de que se produzcan sucesos catastróficos irreversibles, como el corte de la circulación termohalina oceánica o un rápido aumento del nivel del mar de varios metros.
4. ¿El cambio climático me afectará a mí personalmente?
Si vives en Europa, tal vez hayas padecido la ola de calor de 2003, alguno de los incendios forestales ocurridos en el sur del continente o las inundaciones de los últimos años. Aunque es difícil afirmar que esos episodios fueran provocados por el cambio climático, coinciden con lo que los científicos señalan que está causando el cambio climático. También es probable que sufras condiciones meteorológicas extremas con más frecuencia en los próximos años y puede que observes cómo aumenta el precio de las pólizas de seguro para proteger tu inmueble de los daños que puedan ocasionar las tormentas. En cuanto al futuro, se prevé que los países del sur de Europa sufran cada vez menos precipitaciones y tengan unas temperaturas más altas (En España se prevé que las temperaturas alcancen hasta 4,5ºC más de media para 2080), mientras que las temperaturas en el norte de Europa aumentarán un poco menos (entre 1,5 y 2ºC para 2080) y habrá más precipitaciones. Si vives en la costa, es posible que observes cómo sube el nivel del mar. Asimismo, es probable que te veas afectado por otros impactos del cambio climático si trabajas en la agricultura, la silvicultura o en entornos naturales, porque la vegetación y los animales se están desplazando de los lugares históricos a climas más fríos. Además, si esquías, observarás que a lo largo de los años los espacios para esquiar y los glaciares desaparecen. Es posible que en el futuro, cuando decidas a dónde ir de vacaciones, elijas lugares diferentes a los que escoges ahora, ya que algunos de los destinos turísticos habituales pueden ser demasiado calurosos o demasiado inestables. También es probable que veas cómo los gobiernos toman medidas para adaptarse al cambio climático. Por ejemplo, es posible que se fortalezcan las protecciones contra las inundaciones, que se introduzcan nuevos códigos de construcción, que se anime a los agricultores a cambiar de cultivo, etc. Si el escenario se complica - es decir, si la sociedad no toma las medidas necesarias para limitar el cambio climático o si las cosas van aún peor de lo que la ciencia prevé hoy en día - es probable que también te afecte un empeoramiento económico general y tu país quizá tenga que plantearse la posibilidad de intervenir en conflictos causados por la escasez de agua y alimentos en terceros países, ofrecer ayuda humanitaria y permitir la entrada de refugiados.
5. ¿No es ya demasiado tarde para hacer algo?
Por supuesto que no! De hecho, tenemos que actuar ahora si queremos limitar el cambio climático. Por un lado, se tardará un tiempo en establecer medidas para reducir las emisiones de gases invernadero y, por otro, los gases invernadero tienen una larga vida, por lo que las emisiones que liberamos ahora afectarán al sistema climático durante las próximas décadas. Basándose en la investigación científica, los dirigentes europeos consideran que el aumento de la temperatura media global debería limitarse a un máximo de 2ºC por encima de los niveles preindustriales, lo cual nos permitiría todavía afrontar los cambios y los efectos. La temperatura media global ya ha subido 0,6ºC en el último siglo, lo que significa que debemos actuar. Para mantener ese aumento en el límite de 2ºC es necesario que las emisiones de gases invernadero dejen de aumentar antes de 2020, o 2025 como muy tarde, y que entonces comiencen a bajar. La ciencia sugiere recortar las emisiones globales al menos un 15%, y llegar incluso al 50% en el 2050. Para ello será preciso realizar importantes cambios en nuestros sistemas de energía y transporte y contar con la contribución de todas las personas y de todos los sectores de la sociedad.
6. ¿Una persona puede conseguir realmente que cambie algo?
El cambio climático es realmente un problema de todos, y cada uno de nosotros forma parte de la solución. Si queremos ganar la batalla al cambio climático, todos los sectores de la sociedad y todos los ciudadanos deberemos colaborar. Por ejemplo, en la UE, una tercera parte de la energía se consume en los hogares (que son, por tanto, los responsables del 20% de las emisiones de gases invernadero en la UE). De esa energía, el 70% se emplea en calefacción, el 14% en agua caliente y el 12% en luz y electricidad. Los coches privados son los responsables del 10% de las emisiones de gases invernadero en la UE. Las personas también compran productos hechos con energía, utilizan aviones, generan residuos, comen carne, etc. - todas las actividades que generan indirectamente emisiones de gases invernadero. Cada ciudadano tiene capacidad de influir sobre estas emisiones y en esta página web se ofrecen más de 50 consejos sobre cómo hacerlo sin que ello afecte a su calidad de vida. De hecho, ¡ahorrará dinero! Y en su conjunto, los ciudadanos pueden lograr una importante reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. En un contexto más general, la sociedad tendrá que hacer uso de diferentes opciones para reducir las emisiones de gases invernadero. Algunas de ellas son: aumentar el uso de las fuentes de energía renovables, mejorar la eficiencia energética, usar formas más limpias de producir energía a partir de combustibles fósiles, emplear nuevos combustibles para el transporte, mejorar el aislamiento de los edificios y, a largo plazo, desarrollar nuevas tecnologías limpias, como el hidrógeno y la tecnología de las células combustibles (siempre que el hidrógeno se produzca con energía limpia). Es deber de los responsables políticos establecer un marco para fomentar el uso de estas alternativas y, tanto los científicos como los investigadores deben desarrollar y mejorar los recursos limpios en los terceros países, ofrecer ayuda humanitaria y permitir la entrada de refugiados en su país.
7. ¿Qué hace el sector empresarial?
Las empresas y la industria, están empezando a comprender que al recortar sus emisiones de gases invernadero no sólo combaten el cambio climático sino que también pueden ahorrar dinero, mejorar su competitividad y reforzar su reputación corporativa. Cada vez son más las empresas que trabajan para reducir sus emisiones. Por ejemplo, una gran empresa multinacional que fabrica diferentes productos en distintas regiones del mundo ha ahorrado 1.500 millones de euros desde 1990 reduciendo el consumo de energía e instalando nuevas tecnologías respetuosas con el medio ambiente en sus fábricas. Además, ahorra entre 7 y 11 millones de euros gracias al uso de las energías renovables. Con estas medidas, ha reducido sus emisiones de gases invernadero en un 67% desde 1990. Las asociaciones de fabricantes europeos, japoneses y coreanos de automóviles se han comprometido voluntariamente a reducir las emisiones medias de CO2 de los nuevos vehículos de pasajeros vendidos en Europa en aproximadamente una cuarta parte de los niveles de 1995 antes de 2008 o 2009 (según qué asociación). Cerca de 11.500 grandes emisores del sector de la generación de energía y calor, y de determinados sectores intensivos en energía en la UE participan también en el comercio de las emisiones de la UE (ver pregunta siguiente). En virtud de estos planes, están autorizados a liberar solamente una cantidad limitada de CO2 sin cargo alguno. Esto les anima a mejorar su eficiencia energética y a invertir en nuevas tecnologías respetuosas con el medio ambiente. El desarrollo de las tecnologías respetuosas con el medio ambiente también genera nuevos puestos de trabajo y abre nuevos mercados. Gracias a los programas de apoyo para la energía eólica en varios países de la UE, las empresas europeas suministran en la actualidad el 90% del mercado global de los equipos de energía eólica, un mercado en auge.
8. ¿La industria de la UE sufre por las restricciones impuestas a las emisiones mientras otros países tales como Estados Unidos y China pueden crecer sin regulación alguna?
No, no es así. La industria es sólo uno de los sectores que debe reducir las emisiones para que la UE alcance el objetivo relativo a las emisiones establecido en Kioto durante el período 2008-2012. Otros de los sectores son el transporte, la vivienda y la agricultura, por lo que el reto se comparte. Además, los gobiernos de la UE pueden cumplir parte de los requisitos relativos a la reducción invirtiendo en proyectos que ahorran en emisiones en otros países (en virtud de los mecanismos flexibles de Kioto), por lo que el esfuerzo para reducir las emisiones no se limita al territorio comunitario. Para maximizar las oportunidades de reducción y minimizar los costes para la industria, la UE puso en marcha el Sistema Europeo de Comercio de Emisiones en enero de 2005. El sistema funciona de la siguiente manera: los gobiernos comunitarios han establecido límites a la cantidad de CO2 que pueden emitir al año unos 11.500 grandes emisores del sector de la generación de energía y calor, y de determinados sectores intensivos en energía. Estas centrales generan casi la mitad de las emisiones de CO2 de la UE. Las plantas que emitan menos CO2 pueden vender las cuotas de emisión no utilizadas a otras fábricas que no lo están haciendo tan bien. Esto supone un incentivo financiero para reducir las emisiones. El sistema también garantiza que haya compradores de complementos de emisiones: las empresas que superan sus límites de emisión y no pueden cubrirlos con los derechos de emisión adquiridos a otros deberán pagar una multa. El Sistema de Comercio de Emisiones se asegura de recortar las emisiones cuando resulta más barato y disminuye los costes generales de reducir las emisiones para la industria en una tercera parte aproximadamente. En el ámbito económico, los estudios de la Comisión Europea concluyen que el objetivo de Kioto se puede alcanzar con un coste anual de entre 2.900 y 3.700 millones de euros, que es menos del 0,1 % del PIB de la UE. Uno de estos estudios concluyó que, sin el Sistema de Comercio de Emisiones, los costes serían de 6.800 millones de euros. Así mismo, la reducción de las emisiones aporta ciertas ventajas, como una mayor eficiencia energética, unos gastos energéticos más bajos (especialmente importante cuando los precios del petróleo suben, como ahora) y una mejor calidad del aire. Sin embargo, la UE es consciente de que no puede resolver el cambio climático ella sola. Las emisiones de la UE suponen un 14% aproximadamente de las emisiones globales; es por tanto necesario que los principales emisores hagan un esfuerzo por abordar esta cuestión si queremos enfrentarnos con éxito al cambio climático. La UE promueve la participación de todos los principales emisores en el futuro sistema internacional del cambio climático, que se establecerá después de 2012, cuando expiren los objetivos de Kioto. En mayo de este año, los gobiernos de todo el mundo iniciaron las conversaciones sobre ese nuevo sistema del cambio climático.
9. ¿No sería más lógico, desde el punto de vista económico, no intentar frenar el cambio climático e invertir dinero en adaptarse al mismo en lugar de combatirlo?
Cada vez hay más pruebas científicas que indican que las ventajas económicas de limitar el aumento de la temperatura global a un máximo de 2ºC - el objetivo de la UE - compensarán con creces los costes de reducir las emisiones lo suficiente para mantener ese límite. A pesar de que al principio se invertirá dinero en modificar el sector energético y reducir las emisiones de los gases invernadero, la contrapartida estará en los recursos que ahorraremos al evitar el daño derivado del aumento del nivel del mar, de las condiciones meteorológicas extremas, de la escasez de agua, de las inundaciones y del mal funcionamiento de los ecosistemas. Por ejemplo, un estudio de la Agencia alemana de Medio Ambiente y del Instituto Potsdam de Investigación sobre el impacto climático publicado en marzo de 2006 señala que se podrían recortar las emisiones globales de gases invernadero en un 50% antes de 2050 a un precio de apenas el 1% del producto interior bruto (PIB), mientras que el coste de un cambio climático desenfrenado podría reducir el PIB global un 10%. Además, existen muchos 'efectos secundarios' positivos de combatir el cambio climático que tienen sentido desde el punto de vista económico: un menor consumo de energía y otros recursos naturales supone ahorrar; la diversificación de las fuentes de energía, incluido un mayor uso de las fuentes de energía renovables, hará que nuestras economías sean menos vulnerables a la subida del precio del petróleo, porque diversificaremos las fuentes de energía y fortaleceremos las renovables; dependeremos menos de los combustibles importados, mejorando la seguridad de nuestro abastecimiento. Un estudio reciente señala, además, que el 50% del coste de cumplir los objetivos de Kioto podrá recuperarse mediante el ahorro en los controles de la contaminación atmosférica. Así mismo, los actores del mercado que lideran el desarrollo de tecnologías respetuosas con el medio ambiente tendrán una ventaja competitiva muy importante y aquí, la UE, tiene una verdadera oportunidad para tomar el liderazgo mundial, al igual que lo hizo con el mercado de los equipos de energía eólica, en el que las empresas europeas suministran actualmente al 90% del mercado global.
10. ¿Qué ocurrirá cuando expiren los objetivos de Kioto en 2012?
La política comunitaria sobre el cambio climático no termina en 2012. Muchas de las políticas de la UE en curso tendrán un impacto importante más allá del período de compromiso del Protocolo de Kioto (2008-2012) y el Sistema de Comercio de Emisiones de la UE seguirá vigente después de 2012. La segunda fase del Programa Europeo Sobre el Cambio Climático se puso en marcha en octubre de 2005 para identificar otras medidas rentables, centrándose en la revisión de la implementación de las medidas ya establecidas, abordando el problema de las emisiones de la aviación y el transporte de pasajeros por carretera y desarrollando una tecnología de captura y almacenamiento de carbono y unas estrategias para adaptarse a los inevitables efectos del cambio climático. Paralelamente, 188 naciones participan en las conversaciones mundiales sobre la acción futura en relación con el cambio climático, bajo los auspicios de la Convención para el Cambio Climático de la ONU de 1992. Estas conversaciones comenzaron en mayo de 2006 en Bonn y pretenden lograr un acuerdo sobre otras actuaciones internacionales para frenar el cambio climático. La Comisión Europea ha destacado varios elementos fundamentales para lograr un buen régimen de cambio climático: la necesidad de contar con una amplia participación por parte de los sectores y de los países emisores, la cobertura de todos los gases invernadero, el impulso para que la innovación avance y se empleen tecnologías de bajo contenido en carbono, el uso continuado y extendido de instrumentos de mercado y medidas de adaptación.
LAS RESERVAS DE AGUA Y EL AFÁN DE LUCRO *

ggiacosa@peru21.com
Si bien no es un tema cotidiano de primera plana (por el momento) el 'Acuífero Guaraní', la mayor reserva de agua potable del planeta, preocupa mucho a algunos científicos y políticos de la zona del Mercosur y obsesiona a los irresponsables de siempre que quieren hacer del agua el gran negocio del futuro.
Para tener una idea de las dimensiones del acuífero debemos subrayar que su tamaño es mayor que el de Portugal, España y Francia juntos. En Brasil abarca una superficie -en kilómetros cuadrados- de aproximadamente 850,000 Km2 (9,9% del territorio); en Argentina, 225,000 (7,8%); en Paraguay, 70,000 (17,2%) y, en Uruguay, 45,000 (25,5%).
En algunos casos, la capacidad de 'surgencia' (capacidad para que el agua aparezca en la superficie) es muy directa y, en otros, la profundidad en la que se encuentra el agua la hace más complicada y costosa. "El volumen total de agua almacenado es inmenso (37,000 kilómetros cúbicos, donde 1 kilómetro cúbico es igual a 1 billón de litros), en realidad el volumen explotable, estimado actualmente como reservas reguladoras o renovables, es de 40 a 80 kilómetros cúbicos por año. Estas cifras corresponden, por ejemplo, a una magnitud comparable en volúmenes a un tercio de la totalidad del escurrimiento del río Uruguay y, también, representan 4 veces la demanda anual de agua de la Argentina para todos los usos".
En Brasil abastece, total o parcialmente, entre 300 y 500 ciudades; Uruguay tiene 135 pozos de abastecimiento público de agua, algunos de los cuales se destinan a la explotación termal. En Paraguay, se registran unos 200 pozos destinados principalmente al uso humano. En la Argentina hay en explotación cinco perforaciones termales de agua dulce y una de agua salada, ubicadas en el sector oriental de la provincia de Entre Ríos, en tanto que hacia el Oeste de la misma se ha alumbrado solo agua salada termal. En Argentina, por el momento, se desconoce la existencia del acuífero en el resto de las provincias donde se hallan en el subsuelo las unidades geológicas que lo podrían contener.
La literatura científica sobre el tema dice que "El agua subterránea del Sistema Guaraní se aloja en formaciones geológicas antiguas, correspondientes a los períodos Triásico, Jurásico y Cretácico Inferior, teniendo esas rocas edades entre los 200 a 132 millones de años. En esa época, cuando estaban unidas África y Sudamérica, los depósitos se desarrollaron en ambientes fluviales y lacustres conociéndoselos como formación Tacuarembó o también Piramboiá".
Hay que agregar que el 78% del planeta está integrado por agua pero sólo el 3% de la misma es potable. De ese 3%, el 1,1% pertenece al acuífero guaraní y este, a su vez, a los países del Mercosur.
La disputa que asoma es entre quienes creen que el agua debe ser considerada un bien comerciable, como el cobre o el petróleo, y quienes creemos que se trata de un bien social estrechamente vinculado al derecho a la vida.
*Desde Rosario, Argentina.
EL ASESINO DE LOS ROBLES CAPITALISMO Y ECOCIDIO AMBIENTAL
Por: Yolanda Sánchez F.Fecha de publicación: 23/01/08
El miércoles 16 de enero se produjo en Margarita, exactamente en la población de los Robles, un barbarie ecológica; la tala de árboles centenarios, entre éstos, El Roble y El Guayacán, con la autorización de la Gobernación del Estado Nueva Esparta. sino que alcanza dimensiones porque ambas especies se hallan en peligro de extinción. Aquí se lesiona el patrimonio ambiental de la isla y del país. Ustedes se preguntarán y ésto ¿qué tiene que ver con capitalismo y ecocidio ambiental?. Sencillamente les diré, que sí, tiene mucho que ver. Sucede que la plaza Bolívar, única en Los Robles, como en toda población venezolana, será demolida porque el Gobernador Morel Rodríguez tiene contemplado un proyecto para construir una réplica de una iglesia colonial existente en las Islas Canarias. ¿Una iglesia?. Sí en el lugar existe una, para qué queremos otra. Más allá del infame proceder de Morel Rodríguez al violar las Leyes Ambientales y los Convenios suscritos entre los gobiernos de países de la tierra para proteger el ambiente y detener la destrucción del planeta; resulta inaceptable que quien representa la autoridad en Nueva Esparta, promueva un crimen de esta índole y lesione parte del Patrimonio Cultural del Estado venezolano. Pero aquí no termina todo, pues resulta que el flamante gobernador margariteño, demolerá la tradicional plaza Bolívar para implantar un modelo colonialista, como sí más de quinientos años de avasallamiento, aniquilación y exterminio del pueblo de Venezuela por el imperio español no hubiesen sido suficientes, para que ahora venga a continuar sembrando la transcultura en nuestras generaciones. El gobernador y su hijo (Diputado de la Asamblea Legislativa del Edo. Nva. Esparta) parece que han realizado algunos viajecitos a la madre patria (la suya, porque mía no es), he allí el gran negocio lucrativo, cambio capital y ecocidio por espacios libres y tradición. ¿Cuál debería ser nuestro papel en esta mutilación ambiental y cultural?. La conciencia ciudadana, que debe movernos en cualquier punto geográfico del país para apoyar y combatir las nefastas intenciones y proyectos capitalistas con visos deshumanizadores y corruptos. El capitalismo se apodera de los espacios públicos de esparcimiento y de la hermosa naturaleza para suplantarlos por moles frías de hierro y concreto haciendo desaparecer la tradición, cultura y humanidad de los pueblos. La plaza y pueblo de Los Robles deben su nombre a los legendarios árboles, porque además están impregnados de leyendas. No han escuchado a un margariteño cuando le preguntan ¿cómo estás? y responde “como un roble”. Los Robles perderán su nombre y en su lugar serán bautizados como “Morelees gobernadores”.“Capitalismo y humanismo no comulgan”.“Capitalimo y ecocidio ambiental son un mismo demonio”.
sanchezyar@pdvsa.com
REPENSAR EL AGRO
Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Cosecha de patatas en Alemania: creciente demanda.Grandes y rápidos cambios en la producción agropecuaria mundial se pronostican para las próximas décadas.
Ya en el 2030, la producción mundial de alimentos deberá haber aumentado un 55 por ciento para poder alimentar al mundo, dijo Carl-Albrecht Bartmer, presidente de la Asociación Agropecuaria Alemana (DLG) en la apertura de una conferencia en Münster.
Bildunterschrift: Campo de maíz en EE. UU.: la utilización de cos
echas para la producción de biocombustibles es problemática.Ello va a contracorriente de la tendencia generalizada a utilizar cada vez más productos agrícolas para producir biocombustibles. Por ello, Bartmer abogó por recurrir en la producción de combustibles más a productos secundarios y residuos de la producción agrícola. Para Bartmer, la producción agropecuaria debe concentrarse además en aumentar su eficiencia, por ejemplo con nuevos métodos, tanto de siembra, como en el empleo de pesticidas y el uso de establos y procedimientos de ordeño. El tiempo urge: “la velocidad de los cambios es impresionante”.
Para Bartmer, la reducción de las reservas de alimentos en el mundo, la explosión de los precios en los mercados agropecuarios mundiales, un precio del petróleo de más de 100 dólares por barril y la perspectiva de que a partir del 2024 ya no pueda ser satisfecha por completo la demanda de crudo prueban “que desde hace ya varios años el mundo va hacia un nuevo equilibrio económico global”, o sea, que se producirán profundos cambios en diversos sectores.
Aprovechar mejor los recursos
Para el experto alemán, las instituciones políticas ya no pueden mantener el ritmo marcado por la globalización: “parece faltarles los instrumentos adecuados para hacer frente a los desafíos globales”.
Según Bartmer, “estructuras débiles como las de la ONU y gobiernos atrapados entre grupos de intereses no saben dar respuestas a cuestiones globales centrales, como la competencia internacional en el área impositiva y los costos de mano de obra, el uso de los recursos del mundo, el clima y el agua, las cuestiones de la justicia distributiva internacional y la gestión de conflictos”.
“En lugar de ello se practican egoísmos nacionales”, agregó algo crípticamente. Para el presidente del DLG es un hecho que en Europa el Estado subvencionará cada vez menos al sector agropecuario. “Es el claro mensaje de la Unión Europea, que ya ha anunciado revisar la reforma del sistema de subvenciones agropecuarios, recientemente realizada, ya en el 2013”. Ello sonará sin duda muy bien en oídos de los países que vienen reclamando desde hace décadas una competencia internacional más justa.
Cambio climático hace aumentar la producción

Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Campo de arroz en Vietnam: las reservas de alimentos en el mundo disminuyen.Por otra parte, el experto de la DLG prevé que debido a los altos precios y los recursos escasos, 2008 será un muy buen año para la producción agropecuaria. Para Bartmer, la importancia de Alemania y Europa, e incluso también de la parte asiática de Rusia, para la producción agropecuaria mundial aumentará considerablemente en los próximos años.
Las razones: las buenas condiciones naturales de esas tierras y, lo cual sorprenderá a más de uno, el cambio climático. Efectivamente, éste hará que tierras hasta ahora demasiado frías para algunos cultivos puedan ser aprovechadas en el futuro.
Buenas perspectivas ve Bartmer también para la producción orgánica. En Alemania, los bioproductos pasa por un auge inusitado: “La producción no da abasto para satisfacer a la demanda”. No obstante, agrega, “también la producción agropecuaria orgánica debe hacer frente a nuevos desafíos, por ejemplo la lucha contra las plagas y la escasez de tierras”.
La DLG (Deutsche Landwirtschafts-Gesellschaft e.V.) fue fundada en 1885 y es hoy, con más de 18.000 miembros, una de las cuatro asociaciones líderes del sector agropecuario y de la alimentación en Alemania.
Pablo Kummetz
CONDESUYOS NUEVO CIRCUITO HISTÓRICO EN AREQUIPA

–Hemos desarrollado el proyecto arqueológico Condesuyos en Arequipa, con auspicio del Ministerio de Cultura y Patrimonio Cultural de Polonia, la Sociedad Polaca de Estudios Latinoamericanos, la Universidad de Varsovia y la Universidad Católica Santa María de Arequipa, representada por Luis Belán Franco. Hemos desarrollado un subproyecto de conservación de puesta en valor del Oráculo de la Sagrada Montaña de Coropuna, un centro ceremonial en el distrito de Pampacolca en Castilla, que se espera abrir al turismo este año.
¿Qué se ha restaurado?
–Hemos ubicado 17 sitios que presentan características incaicas, no sólo por la presencia de cerámica, en especial por la arquitectura. Hemos realizado una evaluación tanto por su importancia en el pasado, como de su potencial atractivo turístico y por sus rasgos estéticos en la actualidad, y entre estos sitios destacan cinco de importancia excepcional, que según nuestra opinión pueden ser centros de una nueva ruta turística. El sitio principal es el oráculo de la Montaña Sagrada de Coropuna, de tiempos del incario, en Maucallacta, distrito de Pampacolca (provincia de Castilla).
¿Cuáles son sus características?
–Es un sitio monumental de alrededor de 300 estructuras, donde tenemos una impresionante plataforma artificial con base preincaica –durante el período Intermedio tardío–, y una superestructura inca con evidentes restos de grandes cantidades de ofrendas que se han quemado en este sitio. Está en muy buen estado de conservación, con muros que alcanzan los cuatro metros y medio de alto. Debido a estas características, y al interés del concejo distrital de Pampacolca, decidimos empezar un proyecto de conservación, restauración y puesta en valor de este sitio.
¿De qué manera se llevará esto a cabo?
–Es un subproyecto –financiado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Polonia, con el apoyo de la municipalidad de Pampacolca– en el marco del proyecto Condesuyos, a cargo del arquitecto conservador y arqueólogo Gonzalo Presbítero Rodríguez, dos veces becado por el Gobierno polaco. Esperamos que con estos trabajos se podrá abrir el sitio al turismo en este año, aunque el programa de puesta en valor es de tres años y así sucesivamente se abrirán otros sectores. El resto de sitios permanecerá no abierto al turismo.
¿Qué recomienda para mejorar la conservación de los monumentos arqueológicos?
–El Perú es uno de los grandes museos abiertos como Egipto, Italia o Grecia, que tienen el privilegio de haber sido grandes centros de desarrollo de importantes culturas. Lo que se necesita, más que conservar los monumentos arqueológicos, es educar al público para que no destruya y pensar bien en el sistema de visitas y de ordenar el flujo humano en el sitio. Esto sitios han sobrevivido durante siglos y pueden todavía mantenerse más tiempo, si es que el factor antrópico, es decir, humano, no entra en el medio. Ziólkowski señala que la satisfacción de todo arqueólogo es cuando se da cuenta que ha devuelto un legado histórico. “He visto un cambio significativo en Pampacolca respecto a las ruinas de Maucallacta. Al principio, la gente lo veía como un amontonamiento de piedras, o simplemente interesantes, por las leyendas que contaban. Nadie le prestaba especial atención, pero después de los trabajos de puesta en valor, la gente se siente realmente orgullosa. Ahora dicen: ‘Ésta es nuestra Maucallacta’. Igual sucedió en Andaray, cuando presentamos al público y explicamos la importancia de la tumba incaica de Ccopán”.
Maucallacta
Maucallacta ha sido el lugar de las principales ceremonias dedicadas al volcán Coropuna, a juzgar por la cantidad de ofrendas y cenizas. Otro elemento importante es una cámara subterránea, llamada el mausoleo, que puede ser que haya sido el lugar del oráculo como tal. En Maucallacta hay una construcción denominada Callanca, un largo edificio de cinco puertas de casi 60 metros de largo por once de ancho, que servía para albergar a los peregrinos que acudían a las ceremonias que se realizaban en la plaza.300 estructuras contiene Maucallacta, en donde se puede encontrar una construcción denominada Callanca, un edificio de cinco puertas de casi 60 metros de largo. Desde 1996 trabajan en el proyecto Condesuyos.
Los sitios pertenecen a diferentes épocas: arcaico, prehispánico y colonial.Los polacos
1) La escuela polaca de conservación de monumentos históricos es una de las más famosas del mundo. Los estudios son de cinco años de duración en esta materia, además de doctorados y maestrías.
2) Arqueólogos polacos están en Egipto desde hace 70 años.
3) Vendrán al Perú especialistas polacos en conservación de piedra, para abordar el tema de ciertos desgastes o problemas, causados por la intemperie y por factores antrópicos en Machu Picchu.
4) Han presentado nuevas técnicas para la limpieza de la piedra, como por ejemplo el uso de los rayos láser, que es un método no destructivo muy eficaz y que fue desarrollado por los militares polacos.
(Ricardo Sánchez-Serra)
Radio San Borjahttp://www.jornaldearequipa.com/Chuquibamba.htm
LA CUMBRE DE BALI OTRO PASO HACIA ATRÁS
George Monbiot
The Guardian
Traducido por Félix Nieto para Globalízate
“Después de once días de negociaciones, los gobiernos han llegado a un compromiso que puede… llevarnos incluso a un aumento en las emisiones… El altamente comprometido acuerdo político… es atribuible en gran medida a la posición de los EEUU que ha estado muy influenciado por los intereses de las industrias automovilísticas y de los combustibles fósiles. La dificultad de llegar a un acuerdo llevó a que las conversaciones se alargaran durante toda la noche…” (1)
Las compañías de transporte han donado 355m$ (14). La otra es la increíble naturaleza de tanta generosidad. Los mayores contaminadores apoyan a los republicanos, pero la mayoría de ellos también apoyan a los demócratas. Durante las elecciones de 2000, las compañías de petróleo y del gas hicieron enormes donaciones a Bush pero también le dieron a Al Gore 142.000$ (15), mientras que las empresas del transporte le dieron 347.000$ (16). El sistema político estadounidense en su totalidad está en deuda con gente que pone los beneficios antes que la biosfera.
Bush trashed the climate talks. But look what Gore did.
Publicado en the Guardian 17/12/ 2007Referencias:
1. Friends of the Earth UK, 11th December 1997. Kyoto Deal Will Not Stop Global warming. Press release.
2. Through Emissions Trading, Joint Implementation and the Clean Development Mechanism.
3. See Dag Hammarskjöld Foundation, September 2006. Carbon Trading: A Critical Conversation on Climate Change, Privatisation and Power. Development Dialogue 2006, no 48. http://www.dhf.uu.se/pdffiler/DD2006_48_carbon_trading/carbon_trading_web.pdfY:Michael Wara, 8th February 2007. Is the global carbon market working? Nature vol 445. p 595.
4. Department of the Environment, Transport & The Regions, 11th December 1997. Historic Agreement Reached In Kyoto On Climate Change. Press release 509/Environment.
5. No author, 15th December 2007. Deal agreed in Bali climate talks.http://www.guardian.co.uk/environment/2007/dec/15/bali.climatechange4
6. United Nations Climate Change Conference, 15th December 2007. Decision -/CMP.3Further guidance relating to the clean development mechanism.http://unfccc.int/files/meetings/cop_13/application/pdf/cmp_guid_cdm.pdf
7. You can read the Byrd-Hagel Resolution at http://www.nationalcenter.org/KyotoSenate.html
8. You can see how these two issues were played against each other in this statement by the Senate Republican Policy Committee: http://rpc.senate.gov/_files/ENVIROmw102197.pdf
9. CNN, 11th December 2007. Clinton Hails Global Warming Pact. http://edition.cnn.com/ALLPOLITICS/1997/12/11/kyoto/
10. See in particular George Monbiot, 2007. Heat: how to stop the planet burning. Chapter 2. Penguin, London.
11. http://www.foxnews.com/, viewed at 8.21pm UK time, 15th December 2007. Updated on the hour.
12. http://www.opensecrets.org/ gives an almost-comprehensive account.
13. http://www.opensecrets.org/industries/indus.asp?Ind=E
14. http://www.opensecrets.org/industries/indus.asp?Ind=M
15. http://www.opensecrets.org/industries/recips.asp?Ind=E01&Cycle=2000&recipdetail=A&Mem=N&sortorder=U
16. http://www.opensecrets.org/industries/recips.asp?Ind=M&Cycle=2000&recipdetail=A&Mem=N&sortorder=U
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EL CALENTAMIENTO GLOBAL AFECTA EL DESARROLLO DE LA HUMANIDAD
Fecha de publicación: 18/01/08
Debido a los efectos potenciales en la salud humana y en la economía, debido a su impacto en el ambiente, el calentamiento global es motivo de gran preocupación. La disminución de la capa de nieve, la elevación del nivel de los mares y los cambios meteorológicos son consecuencias del calentamiento global que pueden influir en las actividades humanas y en los ecosistemas. Algunas especies pueden ser forzadas a emigrar de su hábitat para evitar su extinción debido a las condiciones cambiantes,
Otro motivo de gran preocupación para algunos es la elevación del nivel de los mares, que se están elevando entre 1 y 2 centímetros por decenio, algunas naciones isleñas del Océano Pacífico, como Tuvalu, están trabajando en los detalles de una eventual evacuación. El calentamiento global da lugar a elevaciones del nivel marino debido a que el agua de los mares se expande cuando se calienta, además que se produce un aumento de la cantidad de agua líquida procedente del adelgazamiento de los casquetes polares, del hielo marino y de la reducción de los glaciares.
Se prevé que el nivel medio global del mar se elevará entre 9 y 99 cm entre 1990 y 2100. en caso de que todo el hielo de la Antártida se derritiera, el nivel del mar aumentaría 125 m. Con un aumento de 6 m, se inundarían Londres y Nueva York. Debido a la expansión térmica y a la pérdida de masa de los glaciares y casquetes polares.
Conforme el clima se haga más cálido la evaporación se incrementará. Esto causaría un aumento de las precipitaciones lluviosas y más erosión. Se prevé que la concentración global de vapor de agua y las precipitaciones se incrementarán para la segunda mitad del siglo XXI es probable que las precipitaciones se hayan incrementado en las latitudes medio-altas y en la Antártida en invierno. En las bajas latitudes habrá tantos incrementos como decrecimientos regionales.
Hoy se teme que el calentamiento global sea capaz de desencadenar cambios bruscos de temperatura. La corriente del Atlántico Norte data de la época del deshielo de la última glaciación (hace 14.000 años). Hace 11.000 años esa corriente sufrió una interrupción que duró 1.000 años. Esto provocó la pequeña glaciación conocida como Joven Dryas que lleva ese nombre de una flor salvaje alpina que duró 900 años en el noroeste de Norteamérica y el norte de Europa.
El calentamiento global modificaría la distribución de la fauna y floras del planeta. Esto seria la expansión de enfermedades de las que algunos de esos animales son portadores. Tal es el caso de la malaria, el dengue o la fiebre amarilla, cuyos vectores son ciertas especies de mosquitos que habitan principalmente en zonas tropicales. El daño del medio ambiente tendrá un impacto tan serio que se deben dar pasos inmediatamente para reducir las emisiones de CO2, a pesar de los costos económicos para las naciones. Por ejemplo Estados Unidos, que produce mayores emisiones de gases de efecto invernadero que cualquier otro país, en términos absolutos, y es el segundo mayor emisor per cápita después de Australia.
Los economistas también han alertado de los efectos desastrosos que tendrá el cambio climático sobre la economía mundial con reducciones de hasta un 20% en el crecimiento, cuando las medidas para evitarlo no sobrepasarían el 1%. Los daños económicos provendrían principalmente del efecto de las catástrofes naturales, con cuantiosas pérdidas de vidas humanas, por ejemplo en Europa.
La Tierra porta vida en una estrecha capa de tierra, agua y aire, como si estuviera viva y de ello depende la existencia de la vida. Controla la cantidad de O2 y CO2 en la atmósfera, su temperatura, la cantidad de agua y su ciclo, etc. Un desbalance de esta magnitud toda la vida podría desaparecer.
Esta regulación está en peligro: el crecimiento de la población, la degradación por nuestra acción, el agotamiento de los recursos, la acumulación de desechos, la contaminación, el cambio climático, el abuso de la tecnología y la destrucción de la biodiversidad, todos juntos son una amenaza a mediano plazo.
El Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU advirtió que nos enfrentamos en el siglo XXI a los mayores desafíos de toda la historia. Si no se adoptan medidas urgentes, se producirá un incremento tal de las temperaturas, que dejarán a millones de personas en la hambruna y desaparecerán más del 30% de las especies. El informe final indica que la evidencia del calentamiento del Planeta y sus efectos serán abruptos o irreversibles y lo que hagamos en los próximos dos o tres años determinará nuestro futuro.
El nivel de CO2 actual en la atmósfera es ya de 380 partes por millón, principalmente por quema de hidrocarburos. Extraemos energía cientos de veces más rápido de lo que la Tierra puede reponerla en forma natural. En su búsqueda de eficiencia a corto plazo, el ser humano ha sacrificado la estabilidad a largo plazo.
Se sospecha que existe un umbral (de temperatura, o de contenido de CO2 en la atmósfera), mas allá del cual nada de lo que hagamos podrá evitar que la Tierra llegue irreversiblemente a un nuevo estado de calentamiento. Aunque dejáramos de inmediato de agredir a la Tierra, tardaría más de mil años en recuperarse.
Para reparar el daño que ya hemos hecho hará falta un programa espacial y dejaría pequeño al presupuesto de las naciones. Pero para salvar la civilización hay que continuar con la tecnología, nos hemos hecho dependientes de ella. No basta con el desarrollo sustentable. Se requiere una retirada de la insostenible posición que hemos alcanzado por el uso inapropiado de la tecnología.
Debemos promover el Respeto a la Naturaleza como un valor socialista. Dejar de usar la Tierra como si fuera sólo nuestra, pensar en todos los seres vivos del planeta. Es necesario educar a los niños bajo esa óptica. Se requiere un cambio de paradigma, lejos del concepto del crecimiento y desarrollo capitalistas. Sobre todo, respetar a la Naturaleza. Una medida inaplazable, es el inmediato reemplazo de combustibles fósiles por otras fuentes de energía más seguras.
E-mail: sylviaubal@gmail.com

